Vendemos algo
que da un poco de miedo.

Las manualidades de hoy venden calma: velas, pastel, momentos para uno mismo. Muy bien. Nosotros vendemos lo contrario — una llama, metal de verdad, y una historia que contar al día siguiente.

La arcilla de metal existe desde los años noventa y la usan joyeros profesionales. Simplemente nunca había salido de los talleres. La metimos en una caja con un soplete y una guía que dice la verdad sobre lo que sale mal.

Nuestros fallos,
publicados cada semana
El muro de la vergüenza

Nuestros fallos,
publicados cada semana

Agrietada, torcida, rota, medio fundida. Las puntuamos sobre 10 y explicamos qué pasó. Es el formato que más commentáis, y también el más útil.

Publica los tuyos con #JaiFlambé — cada pieza publicada gana una lámina de pegatinas.

Seguridad

Las reglas, claras

El soplete no es un juguete

Llama viva a más de 1 000 °C. Superficie no inflamable obligatoria, sala ventilada, guantes resistentes al calor y pinzas metálicas para todo lo que sale del fuego. Pelo recogido, sin niños ni animales en la sala.

Desaconsejado para menores de 18 años.

La pieza sigue ardiendo varios minutos

Tras la cocción, el metal está a unos 600 °C y deja de estar al rojo hacia los 500 °C: ya no parece caliente y sigue quemando gravemente. Cuenta diez minutos antes de cualquier contacto con la mano desnuda, y treinta minutos para el ladrillo refractario, que conserva el calor más tiempo que la propia pieza.

El gas no viene incluido

Los cartuchos de butano no se pueden enviar por correo. Los encuentras en cualquier supermercado por unos euros — el formato exacto está en la guía.